sosa. (Del lat. insulsus). 1. adj. Que no tiene sal, o tiene poca. 2. adj. Dicho de una persona, de una acción o de una palabra: Que carece de gracia y viveza. U. t. c. s.
lunes, 30 de marzo de 2015
Duraznos
No me perdería ni por un segundo la posibilidad de expresarme. Expresarse es vivir. Yo tengo mi manera, vos tenés la tuya. Cuando coincidís, nace el amor. Creo.
No me empalaga escribir. No me empalaga soñar. Ahora estoy buscando la manera de hacer. ¿A ser? Es lo mismo. Es difícil abandonar el velódromo en el que estás acostumbrado a pedalear. Pero cambiar es cambiar. Y para eso, hay que creer.
Sí, claro que da fiaca. "Procrastinar" le dicen ahora. Nadás, dibujás, escribís, pintás, cultivás, cantás. Volás, bah. Y si estás oscuro, dejá así: no siempre hay que obligarse a prender la luz. Si dejás apagado, de repente, empezás a ver. Porque –en definitiva– la única luz real es la del día. La otra es artificial: aunque uses lamparitas de bajo consumo o Edesur te subsidie el servicio, es artificial.
Luz, luz luz del alma, del alba... Es intermitente, como la vida y la muerte. Vivís, morís, vivís, morís. Yin y yang. Alegría y tristeza... Y así eternamente.
Cuánto aburre la alegría impostada, ¿no? Otra vez: cartón pintado, impulso, fantasía. No, gracias. No llevo. Me compré unos duraznitos y de a poco volví a sentir lo dulce: estaban justos, amarillos, sabrosos. Como el sol. Como el verano. Le pedí a él que no me abandonara, ¡y se quedó!
Entonces: pedí. Sí, pedí. Siempre "por favor" y "gracias". Pero pedí: funciona.
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Escribir es elevar el pensamiento a la altura de los pies.
ResponderEliminar¡Y viceversa!
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