domingo, 1 de julio de 2012

Con "A" de Amor


Ruidos de domingo anocheciendo. 

Casi siempre escribo los domingos, esquivando el ocaso del fin de semana... Eso es un cliché: a mi no me deprimen los domingos. Me deprimen la soberbia, la violencia, la insensibilidad, el enfrentamiento innecesario. Y me enciende la música, nadar, bailar, amar y un montón de cosas más como, por ejemplo, las empanadas de carne de Amelia. 

Amelia es hija de un vasco grandote y fuerte y de una descendiente de tanos con una polenta que te la voglio dire... Ella dice, y cuando dice, te mira a los ojos. Es frontal y es payasa. Dura y tierna. Fuerte y débil. Transparente. Ella te abraza aunque no lo haga. Te abraza con arroz con leche y a veces con sus brazos pulpo y sus manos bellas. Te sostiene aunque esté lejos. Y ahora que está cerca, me tomo el colectivo y la voy a visitar. Y cuando entro a su casa cálida, moderna, colorida, siempre perfumada e impecable, entro nuevamente a su matriz, a mi refugio.

Amelia es mi mamá. Y tengo tanta, tanta suerte...

6 comentarios:

  1. Mariana esto es tan hermoso, pero tan hermoso que se lo voy a mandar a mi mamá...
    a ver si nos hace empanadas!!!
    un abrazo, nuevamente, es un placer leerte!
    gracias!

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  2. ¡Es un placer para mi que disfrutes leyéndome! Gracias a vos y espero que tu mamá también lo disfrute (y nos haga empanadas)... Besos+

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  3. Bellísimo! Me encantó ! Y mil abrazos para la adorada Amelia!

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  4. Bella...como tu madre...ambas bellas..hermoso relato, amiga, me llegó profundo...y hasta puedo oler esas empanaditas...mmmm...qué ricas :)

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    1. ¡Gracias, amiga! Cuando quieras probar las empanadas de Amelia, ¡me avisás! Besos+++

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