"Bailo porque no puedo volar", me lo dijo hace muy poco alguien a quien admiro y respeto enormemente. No es un bailarín profesional. Es un señor que me enseñó y me enseña a ser mejor persona, como un papá. Parecido, bah. Algún día les voy a contar sobre él.
Y la vida es esto. Sencillo. Hacés la plancha y –si te hundís– la volvés a hacer. No pasa nada. Un poco de cuidado con la dirección de los spots, y nunca olvidarse de apuntar uno hacia vos. Siempre. No tiene que ser un par mil. Es sólo un foquito. Pero apenás se quema tenés que tener con qué reemplazarlo. Nada de "baby you can light my fire", como decían los Doors. Todo bien con la pasión... Pero tu luz es tuya, y de vos depende que alumbre. Y el amor le da más brillo, y –tal vez casi sin ocuparte– se mantiene encendida, claro...
No soy fan de Calamaro, pero coincido en que "no se puede vivir del amor". Y yo, ya no quiero a quien no me puede querer. Eso aprendí.
¡Jáiooooooooo, Silver!

"Hacés la plancha y -si te hundís-la volvés a hacer." Precioso!
ResponderEliminar¡María! Y si te volvés a hundir, buceás... Los paisajes subacuáticos son tan maravillosos... ¿no?
EliminarHermoso, Mariana, profundo y sencillo. Yo tampoco quiero querer a quienes no pueden o queiren o parecen no -al menos- quererme.
ResponderEliminarTe mando un beso grande, siempre es muy bueno para mis emociones leer tus textos. Remueven, reactivan, levantan, planchan arrugas, miman. besos!
¡Flavia! Yo escribo para mi, para removerme, activarme, levantarme, planchar mis arrugas, mimarme... Todo eso. Y es muy gratificante que te sirva. Te mando un beso y un abrazo+++
Eliminar