Se te traba la lengua. A mi también. Y el alma, a veces. Y el cerebro, ¡ni te cuento! Espantoso el calambre de cerebro. Porque cuando se te acalambran los gemelos, te parás, elongás... Pero elongar el cerebro es una tarea de años... Hasta de siglos... De reencarnación en reencarnación... Podés pegarte la cabeza contra el piso: no resulta.
Estoy divagando. Ya sé. Tengo derecho: el miércoles cumplo años. Y todavía no me fijé qué es el 45 en la quiniela (...) ¡ES EL VINO! Brindaremos nomás. Desde que me acuerdo, mi cumpleaños es un evento en medio de eventos: que llega Papá Noel, que cambia el año, que hacete el balance, que cuáles son tus proyectos para la próxima etapa... ¡Uh! ¿Sos del 28? ¡Ja! ¡Qué joda para tus viejos! ¡Que la inocencia te valga!
...
Y la inocencia, me vale.

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