domingo, 20 de marzo de 2011

Mi amigo el sifón


Francamente, no pensé que me iba a llevar tanto tiempo configurar un blog. Y menos un domingo a la tarde. Todavía me aparecen unas liñitas* rojas, características de corrección de ortografía que no sé cómo sacar, y me molestan... ¿Obsesiva yo? Un poco. Bastante. Pero ahí tienen algo de sal para aderezar un apellido insulso que llevo con orgullo, aclaremos...

Observo que mi autoestima está en un nivel aceptable. Estoy escribiendo para unos hipotéticos "ustedes" que aún no existen ni sé si existirán. Esto de la popularidad cibernética es una especie de desafío, ¿no? Bueno. Seguramente mi mamá me va a leer. Y yo también, a veces.

Pero, por lo pronto, no me ocupa demasiado ese tema. Escribo porque me gusta, y hace años que estoy picando esa pelota. No tengo un proyecto de lo que quiero decir. Casi nunca. Hablo sola en mi casa (por ahora) y me digo y me desdigo. Pero nunca mis ensayos coinciden con el estreno. Creo que a medida que sigan pasando los años seguiré perdiendo filtros y diciendo cada vez con menos culpa lo que se me cruce por la mente. Veremos.

Cuando empecé a pensar en este blog, hace unos días, lo primero en lo que pensé fue en los sifones de vidrio que habían quedado en mi heladera. Es que estaba de vacaciones, en la playa, era de noche y trataba de dormirme a pesar de los ronquidos de Náhuat, una de las perritas de mi mamá. Se ve que eso me produjo sed, aunque no recuerdo esa sensación en aquel momento. Y fue entonces que pensé el primer título: "Mi amigo el sifón". Es que, ¿hay algo más placentero que tomar soda fresca del sifón de vidrio durante la noche? El camino que une mi cama a la heladera es una "S" (o una "Z", no sé) que hago automáticamente en busca de ese placer. Maravilloso momento. Porque luego siguen unas horas de descanso: qué lindo volver a la cama sabiendo que se puede seguir durmiendo...

¿Intrascendente, no? Es coherente: desde hace un tiempo estoy descubriendo la riqueza de lo intrascendente. O no tan intrascendente, porque, insisto: el sifón es mi amigo.

¡Gracias, Ivess!

* "Liñitas" no existe en el diccionario, pero no encuentro mejor forma de escribir esta palabra, así que...

14 comentarios:

  1. Ya tenés 1 seguidora! La 1°! Incondicional!!!!

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  2. Laurita, siempre apuntalando mis emprendimientos...! Gracias. Espero que te guste.

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  3. Acá va la segunda!!!! besos y suerte!!!

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  4. Gracias, Vero! Y bienvenida. Besos+++

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  5. ¿Lineitas sería? Suerte! que muchos empezamos y pocos duramos en el tiempo con esto que llaman blog, teniendo el facebook tan a mano.

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  6. ¿Liniecitas? Muy mexicano, ¿no? No encontré nada que figure en el DRAE...

    No pongo muchas expectativas en esto, mientras tenga ganas de escribir, lo haré. Y si los demás lo disfrutan, ¡bingo!

    ¡Gracias, Bruno! Bienvenido.

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  7. Los que vivimos de noche, o nos acostamos tarde, no solemos levantarnos para beber algo y volvernos a la cama pero en la igualdad de sensaciones yo diría que en mi caso estaría la heladera, esa gran amiga que guarda infinidad de posibilidades y frustraciones, más cuando esta vacía, y es indudable que el sifón es una de esas gratas sorpresas siempre que quede soda claro, porque la demoledora frustración que acompaña el sonido afónico del ultimo shiii juuuu es tremenda, se nos hiela la sangre y el sudor frío recorre la frente a las tres de la madrugada, no hay auxilio chino, ni a quién pedir ayuda, definitivamente nos sentimos perdidos.
    Es por esto que brindo por tu Blog, que ya tomo como amigo y me empuja a resucitar el mío, brindo con soda e imagino que cada uno de los que te queremos levantamos la copa augurando larga vida a tu amigo el sifón.
    Un beso
    Barneau

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  8. Claro, Barneau. Es que la heladera es la madre adoptiva del sifón, como un canguro refrigerado que lo alberga hasta que parte a su recarga. Sin ella, el sifón ya no sería mi amigo, seguramente. Y vos dirás: "Qué cruel, Marianita", pero no, porque no hubiera establecido este vínculo con mis sifones si no tuviera a aquel fresco útero donde reposan.

    Gracias por los buenos augurios. ¡Espero la re-inauguración de tu blog!

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  9. Hermana: no te desmayes! Aqui estoy! En todo caso tomate un vaso de sosa o mejor dicho de soda y segui leyendo mi primer, inaugural y quizás unico mensaje de tu hermana mayor, menor o melliza - depende la circunstancia- que como alguna vez leyo a Saramago le gusta escribir de corrido aunque nada que ver! claro! pero deja fluir este texto como un chorro de sosa, digo de soda, que sé desde siempre, te gusta.....eructito y suspirito final... Aqui estoy, volatil como las burbujas de las sosa, digo la soda. Pucha.
    Te quiero y como Moli Braun, te sigo. La inundible hermana sosa, digo soda
    (viste que en la soda las cosas no se hunden? o si?)

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  10. Gracias, hermana soda... Sosa, perdón. Si va con erutito, tapate la boca, por favor. Moly not dead. Te quiero yo también.

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  11. Pues ya tenes otra seguidora Mariana, desde Tampiquito hermoso, tu lectura me hizo recordar las visitas a casa de tu mama cuando nos recibian muy efusivas Nahuatl y Memi, que grato leer lo que te gusta escribir!! y es hermoso sentir la saciedad de la sed en un intenso calor!!
    Abrazos desde México ;)

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  12. ¡Hola, Lisset! Abrazos desde Buenos Aires a vos, a tu familia y a mi querido Tampico... Gracias por acompañarme en este proyecto. Espero que lo disfrutes... tomando un vasito de soda fresca (agua mineral para ustedes, bah). Un beso grande.

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  13. Hola Mariana, primero que cualquier cosa te saludo y felicito por tu blog primero por su creacion y luego por lo que escribes, que escribir debe ser un don natural, por aqui te estaremos leyendo esperamos que un largo tiempo.
    No conozco el sifon, tampoco es muy comun que lo usemos por aca lo que si conozco son esos ronquidos que mencionas de Nahuatl, como no los voy a conocer si aca tengo a un roncador natural jajajaja, mi buen Franco que por las noches suele despertarme con sus ronquidos a los cuales ya me empiezo a acostumbrar. Bueno Mariana un abrazo.

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  14. ¡Hola, Eli! Gracias por participar de mi nuevo emprendimiento.
    El sifón es (como ilustra la foto) una botella con un sistema de sifón, justamente, muy utilizado en la Argentina desde hace años. El "sodero" pasa por tu casa una vez por semana, retira los sifones vacíos y los reemplaza por otros llenos. Contienen agua gasificada (agua mineral le llaman ustedes).
    Es un sistema económico, reciclable y, como ves en mi texto, ¡muy agradable y refrescante para mi!
    Cuando vengas a visitarme, brindaremos con soda (y algún vinito, claro...).
    Un abrazo+++

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