lunes, 30 de mayo de 2016

Llegar



Me costó llegar. Cambiaron el camino y no veía la entrada. Pasa todo el tiempo. Pero los años te ayudan a encontrar brújulas instantáneas, aún cuando no tenés idea de que contás con ellas. Sí: brújulas. No GPS, ni GoogleMaps: brújulas.

Reconozco que los cambios me asustan bastante. Pero una vez que estoy en medio de la vorágine que significan, los disfruto. Disfruto de no saber, de descubrir. Lo predecible me aburre, la monotonía también. Pero si hay un refugio, me quedo. Y si hace calor, mucho más.

No tengo muchas ganas de bucear hoy. Así que voy a ser breve.

3...
2...
1...

Au revoir.

(¡Ah! Me encantan los globos terráqueos. No sé por qué aún no tengo uno...)

miércoles, 20 de abril de 2016

Mil abrazos

 

Entrada. Salida. Entrada. Me quedo. Por ahora. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta ayer? Mañana, no sé. Rueda que rueda la rueda del ferrocarril. Qué hambre. (Qué hambre que tengo). Sopita y a la cama.

¿Habrá un Dios, nomás? Algo. No alguien. Algas, en el mar. Siempre, siempre llego al mar. Aunque no surfee las olas, no me caigo. Mi tabla es tu cielo. Mi cielo es tu sol.

No entiendo nada de nada. ¿Saber? Menos. ¿Pretender? Puaj. No mientas, es feo. No alardees, es peor. Mirate un poco. Qué facha... ¿No ves el cartón pintado? Ufff... No. No lo ves.

Dame mil abrazos. Gracias. Esta vez me los quedo, ¿eh? Un ratito. Ya te los devolveré. Los abrazos se devuelven, como los libros y los discos.

Me falta música. Tengo mucho, mucho, mucho que decir.

Here comes the sun, churu-ruru... ♪ ♫

jueves, 31 de marzo de 2016

Sin yo-yó


No, no estoy al derecho. Ni a la derecha. A veces, ni estoy. Pero vuelvo. De mí, de vos, de él. Vaivén. Resurrección. Aire. Mucho aire. Y respirar.

Cada palabra es como un goteo. Canilla mal cerrada. Ahorro de palabras. No: drenaje. Drenar aunque no llores. Llorar aunque no digas. Víctima, no.

Voy flotando. Hojita seca esta vez. Pluma al viento. La más liviana. La más pesada. Y unos brazos fuertes que me sostienen como nunca antes. Aunque rechace, necesito. No estoy tan lejos como parece.

Despegaría si supiera cómo. Por primera vez mi cabeza no encuentra la salida, ni siquiera el laberinto. Verdadera tesis me tocó. Y sé que voy a aprobar.

Rojo, verde, blanco. Tus colores y los míos. Y mucho celeste, también. Y el sol, pero no el de guerra. El sol de paz. Nada nunca podrá separarnos, aunque te deje partir. Mi amor es tan infinito y real como el recuerdo de tu olor. Olor a "te quiero".

Soy tan vos que ahora me toca ser yo. Y sin yo-yó.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Soy


Con todo mi escepticismo a cuestas, ayer sentí que desde algún lugar, juntos, se sonreían y hasta estaban orgullosos de este engendro irónico, sensible y vehemente que dieron a luz. Mientras yo escuchaba la buena música que me recorre al ritmo de la sangre, que me oxigena, me emociona y –una vez más– le da sentido a mi existencia, ustedes, lo que flota de ustedes, sus almas o vaya a saber qué, ahí estaban. Andá a saber, ¿no? Bien podría haber nacido en un circo con semejantes progenitores. Tengo millones de imágenes de ustedes disfrazados, llorando de la risa, cantando... Demostrándose amor en los ojos, en los tonos de las voces. Nada demasiado obvio ni endulzado, nada para la maqueta. Amor puro, sin despliegues almibarados ni pegajosos. Qué par... ¡Qué par!

¿Y querés que yo me vista de rosa y te cante "I'm singin' in the rain"?... No va, no da, no soy. Ni seré. Soy así, y me gusta.

La vida que me dieron seguirá valiendo la pena siempre. Eso aprendí, eso me enseñaron. Remar fuerte cuando está oscuro y disfrutar de la luz. Luz del alma. Soy tan afortunada de ser parte de ustedes. Un 20 de ridículo, otro 20 de orgullo, un 20 de inteligencia, otro 20 más de sensibilidad y –finalmente–  20 de pasión. Soy Pergamino, soy Tampico. Soy –sobre todo– mi querida Buenos Aires que los adoptó. Soy Argentina, soy vino tinto. Soy folklore, tango y jazz. Soy las albóndigas y la tortilla más ricas del universo y también un palo de golf lanzado con furia sobre el tronco de un árbol. Soy Titanes en el Ring y las canciones en canon... Y tanta, tanta felicidad. Soy mar, soy playa. También el dolor de perder y rearmarse, el amor más allá de todo. Soy el olor a jazmines o a fresias. Soy todas las mascotas que vivieron la mejor vida posible en nuestra casa. Soy tantas cosas maravillosas gracias a ustedes, que no puedo más que agradecer.

Los amé, los amo, los amaré eternamente.

Gracias.

viernes, 23 de octubre de 2015

Peineta


¿Y cómo hago yo para saber si creer o no? ¿De dónde saco las certezas? No hay. No existen, al menos las que yo busco, las que buscamos casi todos. Los gurúes son excepcionales. Nosotros somos comunes y corrientes, y maravillosos y únicos. Bellos y horribles. Todo eso y nada de nada.

¡¡¡Dejá de gritar en el medio de la calle a medianoche, por favor!!! ¿A quién pueden interesarle tus pavadas? Ufff... Cotiza alto el silencio... pero todos se preocupan por el dólar blue. Tapones, tapitas, tapetes. Cuánto vozarrón verborrágico y vacío... El inicio de la violencia, el fin de la paz. Si pudiéramos escucharnos un poco más, a nosotros mismos, internamente, en silencio... Tu voz es la única que te permite creer. Tu voz silenciosa. La que no hace alarde ni muestra tu yo-yó. Pavos reales con colas de plumero desvencijado. O –peor– con extensiones de melena plástica. No muevas la cabeza: peinate, peinate, ¡peinate bien, peineta!

Nadar, flotar, nadar y estirarse. Que tus brazos toquen un borde y tus piernas el otro. Y que, al soltarte, te transformes en una onda y luego en mar. Pececitos de colores vas a ver... ♪ ♫

Almas cautas. Blanco brillante. Y un senderito sinuoso y lleno de coníferas delgadas y altísimas que tocan el cielo. Nunca más voy a ver a los pájaros que hacen piruetas. Pirueta estuve yo de quedarme ahí. Pero volví.

Y entre las coincidencias y las diferencias, transcurre mi vida. Ni más ni menos que una trama llena de remiendos pero –eso sí– hechos con hilos de muchos colores.

Something in the way she moves... ♪ ♫

domingo, 13 de septiembre de 2015

Un toldo de muchos colores


Buscando un estampado nuevo, de bella Buenos Aires con casi nada de gris. Tus calles me escuchan, me alientan, me indican hacia dónde ir. En realidad, me dicen que vuele, que confíe en el viento (a lo Mary Poppins) y que –aún sin paraguas– me deje llevar. Que no espere, que no espere nada. Que viva, que respire, que no escuche si no me interesa.

Hay muchas señales sutiles en mi ciudad. Nada que ver con el Obelisco, ni con la Plaza de Mayo. El Teatro Colón es muy hermoso y el viejo y restaurado Correo Central, también. Pero verte y disfrutarte como una turista a la que pariste y que vive en vos, es otra cosa. Creo que no sería yo en otro lugar: estoy mimetizada junto al poste de la parada del 2.

Ahora, que logré despegar otra vez –y me puedo mirar desde arriba– descubro nuevamente que mi único ombligo sos vos. Ya escribí alguna vez que mirarse mucho el ombligo es un exceso de yo-yó y que eso provoca un embotamiento del cual es difícil abstraerse... Más o menos como estar mirando insistentemente a tu teléfono celular a ver si te da lecciones de vida. O gritar desesperadamente tus verdades y no detenerte a escuchar. Yo creo que esas lecciones no están ni en tu ombligo, ni en tu teléfono, ni tut-tut-túuuuuu... Tal vez sí en el silencio. Pero no hay manual: solo se puede volar. Y ahí vas viendo.

¡Ah, sí!: los seres humanos podemos volar. Y no es tema de economías ni de poderes. Es mucho más sencillo (o mucho más complicado, depende) que ganar plata y acumular rollsroyces.

Fijate, pebet@.

lunes, 24 de agosto de 2015

Cariátide


Si lloro un día entero, ¿se pasará? Sana, sana, colita de rana. Tengo los dedos superadheridos. Y el corazón empastado, opaco y lento.

Que brille, que brille, que brille otra vez. Que me pueda creer que el cielo es real. Que pueda ver. Verme. Verte. Que el aire no me haga toser. Que no tenga que presionar FF a cada rato para encontrar la música que me conecte. Que me alivie. Qué panqueque... (What???)

Dulces sueños empalagan. Mucho sueño y poco dulce. Con sal. Sin sacarina, por favor. Artificial, nada. ¿Nada la rana debajo del agua? Sale a cantar y la hacen callar... ¡SHHH!

Callate, callate, callate. No digas, no pienses, no oses desear. Olvidate, encerrate, tragate la llave y NO vomites. Punto. Terminado. Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé...

No creo. O creo. Pero veo. Y si cierro los ojos, veo mejor. Y si me aburro, me voy. ¿Modo cariátide y ya? Puff... No. ¡NO!

El banana-boat fue divertido hasta que se dio vuelta y todos caímos. Carcajada berreta sobre hule amarillo. ¡Midaaaachi! El enojo impulsa lo más bello de mí. Pero sosasosegate, soseate, sos.

En fin. Nada que entender. Mucho que nadar. No vuelo, no brillo, despego y me caigo hoy. Síndrome de lanchita Pof-Pof, pero en silencio.

Y vos, ¿de qué te reís?

... ... ...

Sana, sana, colita de rana...