sosa. (Del lat. insulsus). 1. adj. Que no tiene sal, o tiene poca. 2. adj. Dicho de una persona, de una acción o de una palabra: Que carece de gracia y viveza. U. t. c. s.
lunes, 12 de septiembre de 2016
Silencio, por favor
Las alarmas gritan. Las sirenas, también. La lluvia susurra y yo espero el verano. Los autos cecean y los colectivos gruñen. A veces el gruñido se transforma en una especie de canto... que se aleja. Dejo de escribir porque siempre se me ocurre contar las mismas cosas. Creo que le llaman catarsis. Pero hoy voy a simular que no estoy pensando en vos y voy a hablar de los ruidos que me rodean. La música es un motivo para estar vivo. Los ruidos desafinados, aterradores, exagerados dan ganas de volar lejos, hacia arriba. En fin.
Y el viento... El viento grita disfónico. ¡Se enoja porque quiere gritar y no le sale! Hasta que llega el trueno, que es su intérprete. Conversan, se pelean, discuten o arman una banda de heavy metal. Quién sabe...
La cañería de mi vecina no para de sonar. Es un sonido, diría... tribal. Como el intento de un percusionista posmoderno que busca la manera de causar sensación.
Si lo pensás, los ruidos hacen música, a veces. Me acuerdo, cuando era muy chica, de escuchar el loop de la lustraaspiradora. Ahora casi no la uso, la usa Paula. Pero sí me engancho con el estribillo del lavarropas. A veces es genial.
Los ruidos me alteran, La música (bueno, lo que para mis oídos lo es) me hace feliz. Y el silencio me alivia.
Shhhhh...
lunes, 25 de julio de 2016
Corazón
Me cuesta escribir. Las palabras dejaron de fluir. Pero volverán, como el sol. Como tu sonrisa en mi mente y en mi alma.
Entiendo las partidas, no la crueldad. Y cuando no entiendo, pienso música. Pienso en qué es lo que le da sentido a todo. Para qué sirve vivir. También busco y encuentro colores. Mirar colores me da alegría. Que me prepares un mate a la mañana, también. Que me cuides, me esperes y me quieras, mucho más.
Y no para. No importa. Dormiré pensando músicas. Esas que guardo en el corazón y que acompañan tu recuerdo. Tu recuerdo no es recuerdo. Es un sentimiento nuevo que no sé explicar. Una presencia concreta pero sin abrazo: acá estás.
Te fuiste y me dejaste un amor a mano.
Te quiero.
(Y a vos también.)
lunes, 30 de mayo de 2016
Llegar
Me costó llegar. Cambiaron el camino y no veía la entrada. Pasa todo el tiempo. Pero los años te ayudan a encontrar brújulas instantáneas, aún cuando no tenés idea de que contás con ellas. Sí: brújulas. No GPS, ni GoogleMaps: brújulas.
Reconozco que los cambios me asustan bastante. Pero una vez que estoy en medio de la vorágine que significan, los disfruto. Disfruto de no saber, de descubrir. Lo predecible me aburre, la monotonía también. Pero si hay un refugio, me quedo. Y si hace calor, mucho más.
No tengo muchas ganas de bucear hoy. Así que voy a ser breve.
3...
2...
1...
Au revoir.
(¡Ah! Me encantan los globos terráqueos. No sé por qué aún no tengo uno...)
miércoles, 20 de abril de 2016
Mil abrazos
¿Habrá un Dios, nomás? Algo. No alguien. Algas, en el mar. Siempre, siempre llego al mar. Aunque no surfee las olas, no me caigo. Mi tabla es tu cielo. Mi cielo es tu sol.
No entiendo nada de nada. ¿Saber? Menos. ¿Pretender? Puaj. No mientas, es feo. No alardees, es peor. Mirate un poco. Qué facha... ¿No ves el cartón pintado? Ufff... No. No lo ves.
Dame mil abrazos. Gracias. Esta vez me los quedo, ¿eh? Un ratito. Ya te los devolveré. Los abrazos se devuelven, como los libros y los discos.
Me falta música. Tengo mucho, mucho, mucho que decir.
Here comes the sun, churu-ruru... ♪ ♫
jueves, 31 de marzo de 2016
Sin yo-yó
No, no estoy al derecho. Ni a la derecha. A veces, ni estoy. Pero vuelvo. De mí, de vos, de él. Vaivén. Resurrección. Aire. Mucho aire. Y respirar.
Cada palabra es como un goteo. Canilla mal cerrada. Ahorro de palabras. No: drenaje. Drenar aunque no llores. Llorar aunque no digas. Víctima, no.
Voy flotando. Hojita seca esta vez. Pluma al viento. La más liviana. La más pesada. Y unos brazos fuertes que me sostienen como nunca antes. Aunque rechace, necesito. No estoy tan lejos como parece.
Despegaría si supiera cómo. Por primera vez mi cabeza no encuentra la salida, ni siquiera el laberinto. Verdadera tesis me tocó. Y sé que voy a aprobar.
Rojo, verde, blanco. Tus colores y los míos. Y mucho celeste, también. Y el sol, pero no el de guerra. El sol de paz. Nada nunca podrá separarnos, aunque te deje partir. Mi amor es tan infinito y real como el recuerdo de tu olor. Olor a "te quiero".
Soy tan vos que ahora me toca ser yo. Y sin yo-yó.
jueves, 3 de diciembre de 2015
Soy
Con todo mi escepticismo a cuestas, ayer sentí que desde algún lugar, juntos, se sonreían y hasta estaban orgullosos de este engendro irónico, sensible y vehemente que dieron a luz. Mientras yo escuchaba la buena música que me recorre al ritmo de la sangre, que me oxigena, me emociona y –una vez más– le da sentido a mi existencia, ustedes, lo que flota de ustedes, sus almas o vaya a saber qué, ahí estaban. Andá a saber, ¿no? Bien podría haber nacido en un circo con semejantes progenitores. Tengo millones de imágenes de ustedes disfrazados, llorando de la risa, cantando... Demostrándose amor en los ojos, en los tonos de las voces. Nada demasiado obvio ni endulzado, nada para la maqueta. Amor puro, sin despliegues almibarados ni pegajosos. Qué par... ¡Qué par!
¿Y querés que yo me vista de rosa y te cante "I'm singin' in the rain"?... No va, no da, no soy. Ni seré. Soy así, y me gusta.
La vida que me dieron seguirá valiendo la pena siempre. Eso aprendí, eso me enseñaron. Remar fuerte cuando está oscuro y disfrutar de la luz. Luz del alma. Soy tan afortunada de ser parte de ustedes. Un 20 de ridículo, otro 20 de orgullo, un 20 de inteligencia, otro 20 más de sensibilidad y –finalmente– 20 de pasión. Soy Pergamino, soy Tampico. Soy –sobre todo– mi querida Buenos Aires que los adoptó. Soy Argentina, soy vino tinto. Soy folklore, tango y jazz. Soy las albóndigas y la tortilla más ricas del universo y también un palo de golf lanzado con furia sobre el tronco de un árbol. Soy Titanes en el Ring y las canciones en canon... Y tanta, tanta felicidad. Soy mar, soy playa. También el dolor de perder y rearmarse, el amor más allá de todo. Soy el olor a jazmines o a fresias. Soy todas las mascotas que vivieron la mejor vida posible en nuestra casa. Soy tantas cosas maravillosas gracias a ustedes, que no puedo más que agradecer.
Los amé, los amo, los amaré eternamente.
Gracias.
viernes, 23 de octubre de 2015
Peineta
¡¡¡Dejá de gritar en el medio de la calle a medianoche, por favor!!! ¿A quién pueden interesarle tus pavadas? Ufff... Cotiza alto el silencio... pero todos se preocupan por el dólar blue. Tapones, tapitas, tapetes. Cuánto vozarrón verborrágico y vacío... El inicio de la violencia, el fin de la paz. Si pudiéramos escucharnos un poco más, a nosotros mismos, internamente, en silencio... Tu voz es la única que te permite creer. Tu voz silenciosa. La que no hace alarde ni muestra tu yo-yó. Pavos reales con colas de plumero desvencijado. O –peor– con extensiones de melena plástica. No muevas la cabeza: peinate, peinate, ¡peinate bien, peineta!
Nadar, flotar, nadar y estirarse. Que tus brazos toquen un borde y tus piernas el otro. Y que, al soltarte, te transformes en una onda y luego en mar. Pececitos de colores vas a ver... ♪ ♫
Almas cautas. Blanco brillante. Y un senderito sinuoso y lleno de coníferas delgadas y altísimas que tocan el cielo. Nunca más voy a ver a los pájaros que hacen piruetas. Pirueta estuve yo de quedarme ahí. Pero volví.
Y entre las coincidencias y las diferencias, transcurre mi vida. Ni más ni menos que una trama llena de remiendos pero –eso sí– hechos con hilos de muchos colores.
Something in the way she moves... ♪ ♫
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