domingo, 23 de enero de 2022

¿Creés?

Días de examen. Tema 1, tema 2. Momento de contraste. ¿Sos saraza o sos posta? ¿A ver? ¿Creés en lo que decís? Qué alivio: sí, creés. 


Agarrá el rastrillo. Desmalezá. Esta es la oportunidad. Separá el trigo. Disfrutalo. Descartá lo que no sirve. Ahora. Es ahora. 


Pediste entusiasmo. Llegó. Rara manera. Vasca manera. Frente en alto. Buena energía. Atravesar. Drama, no: para eso está Netflix. 


¿Ves el sol? Sí. Siempre lo ves. Vos sabés que sí. 

viernes, 7 de enero de 2022

Claroscuro

No pensar. Sí crear. Crear colores, olores. Crear mares. Mares de cielo. Cielos de mar. Donde se une el cielo con el mar, ahí me encuentro. Siempre. No importa en qué playa. No importa si es playa. El mar es un estado de ánimo. El estado en el que no pienso. No mido. No miedo. Floto. 


Nada que ver con el romanticismo. Tampoco con la autoayuda. Es adentro. Muy adentro. A veces, muy oscuro. Terrorífico. ¿Terror viene de tierra? Tal vez. Iba a buscar en el diccionario. Ahora, no. 


Bien oscuro se torna claro. Y brilla. A veces. 

sábado, 1 de enero de 2022

Hoy


22, el loco. Loco un poco. Aire. Sopla aire fresco hoy, en el primer día de este año loco. ¿Loco? Sí, loco. Un poco. 


Pedí entusiasmo hace rato. Bajé al miedo y llegó. De eso hablan los U2 y sus “misterious ways”… No recuerdo en qué canción. Está en Google. No, no lo voy a buscar por vos. Ya no. 


A ver si puedo transitar por caminos desconocidos. Menos ripio, más agua. Sí, nadar. O flotar. Y ver adónde llego. Sin planes: en un planeador. ¿Y por qué se llama planeador si depende del viento? Qué curioso, ¿no?


Te deseo entusiasmo, curiosidad, vida. Menos peinados, más carcajadas. El bótox no te devolverá la sonrisa, creo. Un espíritu renovado, tal vez. Pero, ¿qué sé yo?


Que la incertidumbre nos devuelva el entusiasmo del día de hoy. Del cielo nublado de hoy. Del viento fresco de hoy. Del pan dulce que quedó de ayer y te espera en tu merienda de hoy. 


Es hoy. 

¡Feliz Loco Año Nuevo!


jueves, 31 de diciembre de 2020

Caminata Lunar

2020 me dejó sin palabras. O me llenó de palabras nuevas. No, no me refiero a barbijo, desinfectar, distanciamiento. Tampoco a I Me Mine. En verdad no se trata de palabras, se trata de sensaciones. ¿Te acordás de la caminata lunar que había en los parques de diversiones cuando éramos chicos? Bueno, eso: caminata lunar. Equilibrio-desequilibrio, encerrada pero abierta, temerosa y consciente, tensa pero despojada, consciente pero soltando. Todo eso, nada de eso. Observando: simple, fácil y no tanto.

Deseo sin cliché. Feliz para adentro y a veces: desconfío del amor que se exhibe en Internet. Pero eso me pasa a mí: I Me Mine. 

Ojalá que el 2020, con su bestialidad, nos haya dejado algo nuevo, útil, necesario. Que 2021 nos traiga más empatía y aceptación, menos soberbia y mucha mucha salud, amor y paz. 

Que quieras, que puedas, que sepas cómo. ¡Feliz Año Nuevo!

sábado, 27 de junio de 2020

Keith


Estoy escuchando tu disco, Keith. Uno que se llama The Melody at Night With You. Me lo pasó el Negro. Mi Negro. El que ama la música tanto como yo. El que agradece que lo haya salvado (y que lo salve), igual que a mí. Y pienso, ¿qué pasaría por tu cabeza mientras tocabas? Él me contó que lo grabaste después de una gran depresión y mucho tiempo sin tocar. Un encierro. Tu propio lockdown.

Si partiendo desde un lugar tan solitario y oscuro pudiste crear tal belleza, quién sabe: a lo mejor –aunque sin tu inmenso talento– podríamos imitarte. Crear luz desde la tristeza, encontrar sol donde pareciera que no queda. Yo creo en Dios, en un Dios que está en las cosas que me conmueven. Como tu música.

Hoy querría creer en que vamos hacia algo mejor. Se me hace difícil, sin embargo. La vida está siendo muy dura con algunos a los que amo. Por eso te escucho, por eso te creo. Vos sos mi Dios hoy.

Gracias, Keith.

domingo, 3 de mayo de 2020

Gris


De fondo suenan The Doors. Algún vecino o alguna vecina melancólic@, como yo. No, no son mis favoritos. Pero me recuerdan un viaje por Europa, mochila enorme en la espalda, a mis 23. Tenía un walkman prestado y tres cassettes. Los escuché continuamente durante dos meses: The Doors, David Bowie y The Cure. No sé por qué no llevaba nada de los Beatles. Como todo en mi vida, los procesos son largos y los descubrimientos imprescindibles llegan y se quedan definitivamente en mí unos años después que para la mayoría. Pero eso es algo muy personal, no sé a quién podría interesarle saberlo. No soy tan importante.

No soy tan importante. No somos tan importantes. Yo creo que este bicho llegó para mostrarnos eso. A la fuerza. Y si insistís en sobrevolar la superficie... no me meto, es tu manera. Pero en algún momento, vas a tener que bucear. Bah, hacé lo que quieras. Pero no, no sos tan importante. Un bicho que ni ves ni controlás anda por todos lados, amenazante. Como dicen los U2: "on your knees, boy".

(Claro: el vecino o la vecina me puso un tema de los Beatles –les saco el "the" porque me son tan, tan, tan familiares que necesito traducirlos un poco, hacerlos míos, hacerlos nuestros–). Si prestás atención, siempre encontrás respuestas, respuestas parciales, obviamente. Nadie sabe todo. Por suerte.

Y ahora, se nubló. Porque puede ser que aunque no lo veamos el sol siempre esté. Pero cuando se nubla, se nubla. Y está bien. Desconfío de los felices eternos, desconfío de los amores de Internet, creo que si no conocés la desdicha no podés conocer la felicidad. Eso de blanco y negro, frío y caliente, arriba y abajo, ser o no ser... No es depresión, no es acidez, no es bajón: ser o no ser.

Hay algunas certezas, eso sí: la lavandina desinfecta, si te salpica, destiñe y si te pasás de rosca, te intoxicás. Ningún exceso es bueno. ¿Todo o nada? El equilibrio es gris.

Se terminó la música. Filosofía barata y zapatos de goma.

Eso.

miércoles, 1 de enero de 2020

Dorado y Flores

Año 20. 2020. No es capicúa, pero... es la primera vez que viviremos un año “duplicado”: en 1919 la mayoría no estábamos por acá... ¿Algún/a abuel@ de 100, 101 que nos diga cómo es? 
Que se duplique la paz. Que se duplique el amor. Que se duplique la salud. Que se duplique el trabajo. También los niños felices. Y la comida para los que la necesiten. Que se dupliquen la solidaridad y la empatía. Que vestirse de blanco para recibir al nuevo año sea una señal real de pureza en los corazones. Yo me vestí de dorado y flores. El dorado para que me ilumine el corazón y las ideas, y las flores porque me alegran la vida. Cada uno elige quién quiere ser. ¡Que elijas bien! 

¡Feliz 2020 para tod@s!

lunes, 31 de diciembre de 2018

Fluir


Dejo acá lo que no fluye. La vida es esta, con lo lindo, lo feo, las coincidencias y las disidencias. Pongo en un atadito los rencores, los desamores, las tiranteces, los enojos inútiles. Tal vez alguien pueda reciclar aquello que descarto. En un lienzo blanco y amplio coloco un montón de papelitos brillantes de colores, algunos bien oscuros y opacos, plasticola, varios lápices y ningún borrador: veré qué dibujar. No sé qué saldrá. 

Que encuentres tus propios colores, que camines liviano: hacé tu parte para que la vida fluya... tus rencores, tus enojos, tus tristezas son tuyas: seguramente habrá quien pueda alivianarte los dolores pero nadie va a caminar tu camino ni atravesar tus penas si vos no lo hacés. ¿El amor? Encontralo, porque hay. Viene en distintos formatos, en distintos colores. ¿El odio? Sí: también hay. Atravesalo antes de que te atraviese, usá tus herramientas para transformarlo y, si no podés, alejate: no sos Don Quijote y tu vida pasa. 


Otra vez: que fluya. 

¡Feliz Año Nuevo!

(Gracias, Bea: esta vez sos mi gurú.)

lunes, 20 de agosto de 2018

Biplaza


Y desde mi balcón no se ve el horizonte. Pero hay. Si el mar estuviera cerca, por esta vez, entraría corriendo y aleteando con los brazos como para salir volando antes de que me revuelque. Porque necesito que algo se mueva y destrabe esta letanía. Y no sé cómo hacer. No, no es un tema de reglamentos. Nada de eso. Es querer jugar y disfrutar. Y mover. Y, de nuevo, hacer como que volamos... ¡y volar!

Hay un solcito fresco, pero solcito al fin. Dejo que me alumbre, que me dé calor. Si cierro los ojos veo negro, rojo y por fin llega el naranja. Y el amor no se va, permanece. Me acabo de acordar de que a veces duele. 

Pienso que si además de mover los brazos corremos un poco, en algún momento, vamos a despegar. Vas a ver. Seamos un biplaza para siempre. 

Ahí va el Capitán Beto por el espacio...

jueves, 2 de agosto de 2018

A lo Pollock



Comenzar es una elección. Terminar, también. Asociamos “comienzo” con un suceso alegre y “fin” con un episodio triste. Claro: nacimiento, muerte... Pero, ¿y si usás el optimismo como si fuera tu color favorito? ¡Fijate cómo cambia! Pensar el comienzo como algo alegre y el fin, también. Ver lo bello, ver lo bueno. Pensar en colores y con mucha luz, como pintando un cuadro. Atravesar lo difícil con pinceladas cargadas de pigmento y estrellando la pintura sobre el lienzo, a lo Pollock. O vestirse de superhéroe para jugar a volar... ¡y volar!: en las nubes siempre se pueden encontrar formas graciosas.  

Amá, no envidies, luchá, soñá y reíte. Y hacé cada día, aunque sea un ratito, algo que te guste mucho: me tomo cinco minutos y soy feliz.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Paz chiquita


¿Cómo será? ¿Qué traerá? ¿Seré feliz? Feliz. Infeliz. Otra vez feliz... Las intermitencias de la vida (permiso, maestro Saramago).

Que tengas paz. Paz chiquita. Paz real, de esa que se encuentra por un instante, en el abrazo de un nene que te dice "te quiero". Que puedas simplificar, porque eso también es paz. Que encuentres amor sin ponerle tanta expectativa. Que te dejes abrazar. Que no sufras innecesariamente. Que tu yo se corra, se suavice para que puedas ver un poco más allá de vos. Que seas sensible, porque creo que ahí también hay paz.

Hace falta paz. Mucha. Toda. No la pidas afuera si no la reconocés en vos, es inútil. Otra vez: no exijas lo que no podés dar.

Los 18 marcan un primer paso hacia la adultez. Ojalá que nuestro querido país vaya dejando la adolescencia, que nosotros como ciudadanos podamos crecer. Porque no importa de qué lado estás: tu país sos vos.

Yo seguiré nadando, porque el agua es paz para mí: que vos también encuentres tu salvavidas.

¡Feliz 2018!

lunes, 6 de noviembre de 2017

Eterno



Eternas las sonrisas. Eternos los amores eternos. Un hombre puede volar. Y una mujer también, claro. El cielo se llena de almas que se liberan. Se pone contento mientras nosotros nos entristecemos. Arriba, abajo. Sol, luna. Abrir, cerrar. Vivir, morir.

La sonrisa es eterna. El cuerpo, no. Bah, tal vez sí y no lo sabemos. Flexible la mente, flexible el corazón. Y partiste.

Baby, you can drive my car?

¡Cuántos jazmines vi hoy! No olían a nada. Qué pena. Ya perfumarán.

Mientras, te abrazo, me abrazás, y caminamos de la mano. Qué bueno tenerte. Qué bueno.

(¡Esto era el amor!)

Baby, you can drive my car?

lunes, 24 de julio de 2017

Me despido de Bob


Saltando. Pisando charcos. Pisando sapos. Duele. Se pasa. Vuelve a doler: John silba (I didn't mean to hurt you... ♪ ♫).

Quién sabe sobre el amor. Algo tan concreto, algo tan abstracto. Y uno sobre un bote que hace agua. Y a veces hace falta: nadás.

Para mí el amor es un bote de papel impermeable. Flota y si insistís, se hunde. Mucho remo y brazada. Y buenos deseos. Y corazón sincero.

(Me aburrí.)

Ahora lo tengo a Elvis con fiebre. Ya se le pasará.

No tengo los dedos superadheridos: los tengo congelados. El invierno me paraliza hasta el alma (tengo el alma en la punta de mis dedos: tal cual). Y con este alma congelada intento deslizarme en un teclado que me reclama: "¿por qué dejaste de escribir?".

A ver: John, silba porque está celoso, Elvis tiene fiebre y ya mismo me despido de Bob, porque me da bajón que me diga dónde están las respuestas.

Mi alma congelada en la punta de mis dedos no se puede expresar porque tiene frío. Estoy probando con David: quién si no él para levantar el espíritu... Fame... Same... ♪ ♫

Hoy no. Mañana quizás.
Sopita y a la cama.

(No hubo música que me quite el alma helada de la punta de mis dedos superadheridos... ¿al amor? <3)

lunes, 8 de mayo de 2017

Manuel sabe


Diez dedos vagos. Eso. Pero cuando empiezan a danzar sobre el teclado se arma una trama, una red, un crochet de ideas que buscan salir, expresarse, flotar y –en el mejor de los casos– volar. ¿A vos qué cosas te hacen volar? A mí, la mirada intensa, el abrazo sincero. Y la música, sobre todo (Manuel sabe, porque le pasa lo mismo). 

Busco nido, busco casa, busco cielo: encuentro mar. Siempre hay un mar donde perder la mirada y dejarse llevar. Aunque a veces te pese, aunque otras no entiendas, aunque muchas te enojes con lo que te toca vivir, la vida es maravillosa. Como la música, como el silencio. Como el queso.

Sí, mis queridos: el queso también es vida. No todo tiene que ser tan romántico. Bueno, al menos no para mí. Almibarado, no: paso. Dame ritmo, baby. No empalagues. Si te quiero, te quiero. Si me aburro, me aburro. Las caretas a Venecia. Ser lo que se es, no simular. Ahhhh... ¡qué paz!

En fin. ¿O en principio? No sé. Hay demasiado extremista por ahí. Y yo con mis valiosas medias tintas a cuestas. Mientras los grupos se enfrentan cada vez más, yo me esfuerzo en reforzar mis medias tintas. Fusionarme en colores nuevos, desconocidos. El papel es fuerte: no se va a agujerear. Flexible, más y más flexible. 

(Yo no quiero volverme tan loco...)


La pintura es de Rubén de Luis 

jueves, 9 de marzo de 2017

Creo


Me salteé febrero. Entro en marzo. Marzo porteño, con poco mar. Me faltó un poco más: es lo que hay. Todo no se puede. Frases hechas, un poco deshilachadas. A veces sirven, otras aburren. Para adelante. Sol hay en todas partes. Qué bueno. Gritar como loca, de alegría. La tristeza es silenciosa, pegajosa, pringosa. Attenti, porque te engulle, te atrapa y te sofoca. Basta para mí, basta para todos. ¿Qué es eso de andar peleando y enfrentándose todo el tiempo? Ufff...

Don´t let me down...

Fabia me regaló una lámina de Los Beatles, prolijamente enmarcada. Ellos me sonríen, casi que les rezo y a veces son mi Dios. Yo creo en la música. Creo fervientemente: nada más ecuménico.

Me pregunto: cuando hay hambre y no hay pan duro, ¿qué hacemos?

Don´t let me down...

Está todo un poco turbio. Mucho ruido y nueces rancias. Run, run, run. ¿Por dónde se sale de acá? Por donde haya mar: donde hay mar hay horizonte. Por eso me gusta tanto ir a la playa.

Ya sé: necesitás esperanza. Yo también. Y Esperanza Spalding no puede con todo. Verde, verde es todo lo que he visto: ese color nos ayudará.

Bueno. Divagar es necesario. Como una rutina de des-con-trac-tu-ra. No estuvo pulido, ni suave, ni bello. Aunque las palabras son siempre –al menos– pintorescas. Las letras ensambladas marcan un ritmo único, una cadencia especial. Leer y escribir no es suficiente. Entender y aprender es necesario. Y todo, todo, todo eso que acabo de decir es para mí.

Tengo un mundo de sensaciones, un mundo de vibraciones que te quiero regalar...

lunes, 30 de enero de 2017

Bill


Había escrito un montón de pavadas y cuando busqué la foto de Bill Evans para ilustrar el texto, cambié todo. Así de inspirador es este hombre para mí, aunque no lo haya conocido personalmente: no hace falta, me dejó música para esta vida y todas las que vengan (si Dios quiere y eso existe). Y te juro que no es ningún cliché. Estoy harta de los clichés de todo tipo. Lo único en esta vida de lo que estoy segura es de que la música me conecta conmigo. Es lo único que me conecta conmigo, de hecho. Porque es ahí donde puedo apagar la mente y realmente fluir. Es ahí cuando nada me importa: solo agradecer.

Vos tenías esa misma certeza. Y así nos hicimos amigos. Y deseo creer que de eso se trata la eternidad. Entonces, seguiremos encontrándonos en miles de acordes, esos que te ponen la piel de gallina, te hacen un nudo en la garganta y te emocionan, te entusiasman, te permiten entender cuál es el sentido de existir.

Otra vez, gracias por la música, amigo.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

50


Mientras un perrito con voz finita ladra, ladra y ladra a lo lejos y otro con un vozarrón potente le responde, yo voy llegando al medio siglo. Guau. Tantos años han pasado desde que llegué a este planeta... Y nada ha cambiado demasiado en mí. Bueno, tal vez sí. Aunque desde que me acuerdo, me molestan mucho los ruidos, no soporto los ronquidos, me angustian las discusiones y me encanta tener amigos. Dibujar me tranquiliza y la música me conmueve. Me llaman la atención los cielos siempre tan, tan altos. Y también los ojos negros de mirada profunda. Me cuelgo de los abrazos de mis queridos y sueño con que me traslado volando bajito, como Robotina. No puedo resistirme al queso rallado ni a una tarde de sol mirando el mar. Y si no hay mar, miro los árboles. Los admiro: siempre tan peinados, siempre tan altivos. El color verde me encanta: es uno de mis favoritos.

La vida me trajo hasta acá. ¿Y ahora? A aprender cosas nuevas, a divertirme, a amar. Amar, siempre. Ya no hace falta explicar. Qué bueno. Sí quiero seguir encontrando con qué entusiasmarme hasta el fin de mis días. Y si la vida se hace muy larga, espero poder seguir teniendo motivos para reírme. Me gustaría ver el mar más seguido, morir en su orilla, y que me susurre eternamente. También quiero volar, para conocer mejor las nubes. Y aterrizar en lugares nuevos, donde todo sea un descubrimiento.

Cantaré más seguido, seguiré nadando y –quién te dice– a lo mejor aprenda a manejar. O a tocar algún nuevo instrumento. No me quiero aburrir nunca. Es aburrido aburrirse. Aburridísimo.

Extraño a Amelia, a Ernesto, a Clotilde, a Margara, a Manuel. También a Malena. A Claudito... A Carlos, a Juan Manuel, a Joyita. Las tardes en Pergamino jugando al Patrón de la Vereda. Los veraneos en Villa Gesell en el autocamping California. Cantar en canon cuando íbamos llegando a algún destino en el Fiat 128 de papá.

Nada de todo eso me quita las ganas de vivir. Y si flaqueo, me levanto. Y me tiro de cabeza: el agua me recibe siempre con una caricia. Nadar me conecta con lo que soy y sobre todo con lo que puedo ser.

¡Feliz cumpleaños!

And in the end
The love you take
Is equal to the love
You make.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Una luna extraordinaria


Jazmines hoy. Jazmines siempre. Una luna extraordinaria y un "te extraño" inútil y que suena a poco. Tengo tu misma sangre: A, RH Negativo. Tus mismos gestos, tus mismos genes. No sabés cuánto me cuesta escribir desde que no me leés. Pero a pura brazada, avanzo. Vasca testaruda. Resignada. Recordándote en medio de una carcajada estruendosa o desde el llanto más desconsolado. Pero el consuelo, llega. Yo sé que es así. Me enseñaste y aprendí.

Chabuca me cantó hoy. El Negro me dijo: "es esa" y yo ni le había preguntado (¿Se lo dictaste? ¿Hay posibilidad de conectarse telepáticamente desde el más allá? ¿Estás en Pehuajó? ¿Huiste cual diva harta de la sobre-exposición del éxito?). Ok. No, no deliro. Juego.

Acá está todo bien. Los jazmines no se extinguieron y aún se pueden comprar. Los cachorros siguen naciendo y cuando uno los ve, la vida es bella. Las plantas que heredé de tu balcón están medio cachuzas. La verdad es que no les doy mucha bola. Igual, están de paro: vos eras su primavera. Y aunque nos parecemos mucho, no las engaño. Tus nietos crecen, crecen sanos. Se equivocan, aprenden, aman, estudian. Lo normal, bah. Mis hermanos y yo hacemos Shazam cuando hace falta. Somos unidos cuando es necesario pero independientes también. Sí: aprendimos. (Ah, gracias por no machacarnos con eso de los compromisos familiares... Tranquila, cumplimos. Pero la no hipocresía sigue intacta).

Ah, voy a cumplir 50. Y cuando escucho: ¡¡¡OHHHHHHHH!!! me da un poco de risa. Se ve que no te conocieron bien, ni a vos ni a papá... ¿Vejez? Ah, ok. Que venga. Voy a hacer todo lo posible para que me encuentre preciosa (por fuera y por dentro).

No. No nos gusta entrar en modo Verónica Castro. La vida sigue. La muerte existe. Pero el amor es indeleble.

Te amo tanto.

(La foto ilustrativa no es de mi balcón, claramente...)


lunes, 12 de septiembre de 2016

Silencio, por favor


Las alarmas gritan. Las sirenas, también. La lluvia susurra y yo espero el verano. Los autos cecean y los colectivos gruñen. A veces el gruñido se transforma en una especie de canto... que se aleja. Dejo de escribir porque siempre se me ocurre contar las mismas cosas. Creo que le llaman catarsis. Pero hoy voy a simular que no estoy pensando en vos y voy a hablar de los ruidos que me rodean. La música es un motivo para estar vivo. Los ruidos desafinados, aterradores, exagerados dan ganas de volar lejos, hacia arriba. En fin.

Y el viento... El viento grita disfónico. ¡Se enoja porque quiere gritar y no le sale! Hasta que llega el trueno, que es su intérprete. Conversan, se pelean, discuten o arman una banda de heavy metal. Quién sabe...

La cañería de mi vecina no para de sonar. Es un sonido, diría... tribal. Como el intento de un percusionista posmoderno que busca la manera de causar sensación.

Si lo pensás, los ruidos hacen música, a veces. Me acuerdo, cuando era muy chica, de escuchar el loop de la lustraaspiradora. Ahora casi no la uso, la usa Paula. Pero sí me engancho con el estribillo del lavarropas. A veces es genial.

Los ruidos me alteran, La música (bueno, lo que para mis oídos lo es) me hace feliz. Y el silencio me alivia.

Shhhhh...


lunes, 25 de julio de 2016

Corazón



No para de llover. No para de llorar. Ya volverá el sol: siempre vuelve. En mi mente te enfoco, todo el tiempo. Sé que estás en algún lugar: en mi corazón, claro.

Me cuesta escribir. Las palabras dejaron de fluir. Pero volverán, como el sol. Como tu sonrisa en mi mente y en mi alma.

Entiendo las partidas, no la crueldad. Y cuando no entiendo, pienso música. Pienso en qué es lo que le da sentido a todo. Para qué sirve vivir. También busco y encuentro colores. Mirar colores me da alegría. Que me prepares un mate a la mañana, también. Que me cuides, me esperes y me quieras, mucho más.

Y no para. No importa. Dormiré pensando músicas. Esas que guardo en el corazón y que acompañan tu recuerdo. Tu recuerdo no es recuerdo. Es un sentimiento nuevo que no sé explicar. Una presencia concreta pero sin abrazo: acá estás.

Te fuiste y me dejaste un amor a mano.

Te quiero.
(Y a vos también.)